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Novedades dibujadas!

Bueno, ¡que no solo de entrevistas vive el hombre! Y como el próximo finde se viene la decimotercera edición de Dibujados, nos toca enfocarnos en las novedades que van a estar disponibles en el evento de mayor trascendencia en la Historieta Independiente Argentina. ¡Vamos a los bifes!, dijo el carnicero.

Epileptic Fred, no solo es parte de la organización de Dibujados, sino también unos de los comandantes de Panxa Comics, en donde últimamente se ha revelado como un encuadernador obsesivo, sacando una colección de ediciones diminutas en formato inferior al A8 -7,4 x 5,2 cm-, bajo el nombre de Libros de Juguete. Parte de esa colección son los títulos Ploc, de FSF; Andar, de Darío Oliva; a los que ahora se agregan Sin título, de Eme NoregnaExplosión, de Martín Lietti; y Don Bosco Mon Amour, de Ayelén Ripster -con ilustraciones de Noelia Gómez-.  Digamos que esta es una colección por demás de interesante no solo por el tamaño y lo artesanal -cada libro está cosido y encuadernado a mano-, sino por los contenidos seleccionados.

Panxa Comics, además, lanza Cíclico, un nuevo libro del Gory, que explora lo circular de los ritmos vitales. Lo que me llama la atención es que el trabajo esta editado a todo color. Lo poco que vi, me intrigó, así que le pongo una ficha. No sé si, Mundo Gory, estará también disponible en el evento, pero es otro libro recomendable. Por si fuera poco -y como casi siempre- Daniela Ruggeri va a tener disponibles miríada de fanzines chiquititos de temática variada. Dani acostumbra a explorar lo cotidiano -eso que está ahí y por lo general no vemos- desde un ángulo diferente, volviendo novedosa la rutina de todos los días.

Desde la República Socialista de Florencio Varela, llega Fátima Fuentes, una mangaka de producción cuantiosa. Para esta ocasión, las novedades que trae son varias. Primero, está el quinto número de Paka Paka, la epopeya fantástica de los niños guardianes de la realidad. Digamos que de todas las obras de Fátima es la que a mí me resulta más original, porque  tiene un universo bien planteado, con muchos personajes que interactúan entre sí logrando una obra coral, donde la aventura está siempre presente. Por supuesto, Paka Paka es una obra en desarrollo, de la misma manera que Fátima es una historietista en crecimiento, pero la verdad es que causa impresión como la historia y su autora mejoran número a número.

Pero eso no es todo, también están las recopilaciones de En Verano y Pueblo Maldito, dos historias que Fátima serializó hace poco y que ahora están disponibles de manera integral. En Verano es una de Zombies, que recorre las convenciones del género, pero que tiene algunas variantes que la hacen interesante, por ejemplo, cómo los personajes interaccionan entre sí y cómo las víctimas están conscientes de su trasformación en muertos vivientes. Pueblo maldito, por su parte, es un compilado de historias autoconclusivas que exploran el terror y lo fantástico en un paraje que recuerda de alguna manera al conurbano bonaerense. El contenido es un poco desparejo, pero las historias que destacan, lo hacen muy bien.

Ubicado en la costera nación de Mar del Plata, pero de visita en Buenos Aires para el evento, el amigo Kundo Krunch se trae una nueva producción bajo el brazo. Descenso, es un thriller psicológico -una de suspenso, bah-, editado por el sello Faro Negro,  en donde dos personas que viajan en auto entre Buenos Aires y Villa Gessel ven encadenarse una serie de sucesos extraños hasta su inesperado desenlace. Por lo general, Kundo, cual hombre orquesta, suele hacer guión, arte y tapas en sus historias, pero esta vez formó equipo creativo con Amagi en el guión y con Lou en la tapa, para contar esta historia de 26 páginas. Además, Kundo va a tener disponibles sus otras producciones, los dos números de Prototipo 05, y el primer número de Ciudad Mugre Border’s, en donde nuestro amigo muestra su predilección por la ciencia ficción posapocalíptica.

Representando al feudo tandilense, llega la longeva Líder Negativo, el fanzine coordinado por el ascendente Alfredo Retamar. El último número es el 9 y, con 72 páginas, es el más voluminoso de los que se editaron hasta ahora. Como siempre, la antología reúne un numeroso y singular grupo de autores donde el nivel de dibujo es sólido y los guiones cumplen. Al staff permanente -los hermanos Núñez, Grela y Barsi-, se suman nuevos colaboradores. Además, también está Líder Negativo Challenge, que reúne 14 historietas de una página de duración de autores de Tandil, Olavarría, Buenos Aires, Mar del Plata y ¡Chipre! La revista se produjo para el EPAH3, de febrero pasado, y ahora llega al Dibujados.

Volviendo a la jungla de cemento, tenemos a Martín Giménez, factótum de NN Comics, que esta vez viene con dos novedades. Por un lado, tenemos la nueva versión de Panóptico, un unitario protagonizado por Luc The Barbarian. Si bien, la historia estaba disponible al público desde el año pasado, Giménez reescribió y redibujó algunas secuencias, además de agregar páginas, logrando un producto más redondo. Por otro lado, está Rad The V-Raider, una historia ‘a la Marvel Comics’, con no pocas influencias de el ‘Surfista Plateado’, y que a mí me hizo acordar a esta canción y a esta. Hablando ya más en serio, con excepción del efecto 3D en las letras del título, la historia y el dibujo están bien y muestran un crecimiento artístico más que interesante, y a mí -como propuesta- me atrajo. El final abierto promete una continuación de la historia, algo que me gustaría ver.

Nos quedamos casi en familia, para visitar a los muchachos de Vendetta Ediciones, que esta vez se traen la edición en papel de la revista digital El Antro. De alguna manera Vendetta es un desprendimiento porteño de UMC -la editorial avocada a los superhéroes argentinos-, o sea, los miembros de UMC que viven en Buenos Aires y alrededores decidieron seguir haciendo historietas en su tiempo libre y pergeñaron algunas historietas de buena factura, las que recopilaron en El Antro. Para hacerla corta, tanto los guiones de V Von E, Leo Figueroa y Gus Pereyra, como los dibujos de Juan Pablo Massa, Emiliano Urich y Gustavo Jiménez, tienen la calidad suficiente como para poner la propuesta en primera plana. Es casi una compra obligada, y ojo que ya está en preparación el segundo número.

Recorriendo los caminos del manga, nuestra primera parada son los territorios de Editorial Módena, el emprendimiento de siempre inquieto Fernando Biz. Este año, la editorial se viene con todo, y tiene en carpeta un montón de lanzamientos que están por venir, primero, la conclusión de Bienvenidos a República Gada en su quinto tomo -una cifra no menor en estos tiempos ‘indies’- como siempre escrito y dibujado por Biz; segundo, el tercer tomo de Sinestesia, de la talentosa Teora Bravo, que por la calidad de la historia y lo impactante de los dibujos debería ser -hoy por hoy- una posta ineludible para todo lector de la buena historieta; y tercero, Bonded Scars, la historia de una banda de rock, hecha por la dupla Noelia Sequeira y Pablo Rey -y que tuvo su origen en el fanzine Ameku-. Mientras esperamos todo esto, tenemos a Daily Life of Sefora, del español A. C. Puig. Por lo poco que pude ver, la historia hace gala de un humor absurdo y exagerado, pero efectivo al llevar las situaciones al extremo. Estoy seguro que entre los lectores de Editorial Módena esta serie va a funcionar más que bien.

Le toca el turno a Lea Caballero, quien comanda los destinos de Purple Books, una de las editoriales más pujantes de estos tiempos. Empecemos por el fanzine, Lea trae para el Dibujados a Kezia 3.0 -que según escuché se pronuncia ‘quesaia’-, la tercera y última parte de esta epopeya en clave manga ciberpunk, en donde la protagonista se enfrenta a los ‘perfectos’. El fanzine autoeditado está impreso a 2 colores, el dibujo impacta y la historia entretiene. No se puede pedir más. Seguimos con la publicación independiente, el primer tomo de Yo Nen, que tuvo su presentación en público no hace mucho tiempo atrás que y va a estar disponible en el evento. No hace falta hablar mucho de Yo Nen, todo el mundo del ambiente sabe más o menos que se trata de una historia de peleas con personajes bien carismáticos, pero sí hay que aclarar que para esta edición se re-trabajaron todas las páginas. La edición es más que prolija y leerte casi 100 páginas de corrido da gusto.

Cortamos el listado de novedades, para detenernos en la impactante ‘splash page’ de Kezia.

Hago párrafo aparte para hablar de un fenómeno que me sorprende para bien y que habla de cómo se está transformando el medio independiente. Me refiero a la edición de Panteras, de los celebérrimos Mazzitelli y Alcatena, por parte de Purple Books. Durante el último año, ya hemos visto otros ejemplos, como la edición de Sereno, de Luciano Vecchio, por parte de Gutter Glitter, o de Knightmare, de Balcarce y Jok, por parte de Fog of War -y que pronto sumará a Crazy Jack, de Amézaga y Meriggi-. Si ya en años pasados veíamos la proliferación de ediciones a color, que ahora los artistas profesionales elijan sacar nuevos trabajos con editores independientes, muestra cómo los proyectos de autoedición están virando hacia emprendimientos cada vez más comerciales. Veremos dónde termina la movida, pero seguro  todo esto nos habla de un crecimiento lento pero sin pausa del medio en general. No es algo menor… …Volviendo a Panteras, esta es la descripción de la historia: “Panteras es la combinación perfecta de poder, venganza, intriga y conspiraciones. Es una historia inmersa en el África negra, en donde Nabadru, el joven hijo de un poderoso hechicero, decide vengar a su familia y enfrentarse a la organización secreta conocida como ‘Las Garras de la Pantera’. Mazzitelli y Alcatena nos cuentan una fábula acerca de la caída y el ascenso de uno mismo, sobre la redención y el amor, en donde el destino nos irá guiando página tras página mientras recorremos la maravillosa selva africana hacia un inesperado desenlace.” Un libro indispensable para los lectores de historieta.

En el fuero federal, Rabdomantes Ediciones, el sello del amigo rosarino César Libardi, en un ‘joint venture’ con la cordobesa Atmósfera Editorial, de Damián Connelly, han co-editado Psicocandy, un delirio de ciencia ficción ciberpunk con mucha violencia y sexo explícito, escrito por el mismísimo Connelly y dibujado por Nicolás Brondo. Con respecto al guión, si bien repite recursos de trabajos anteriores -como contar la parte por el todo o desorganizar la línea temporal del relato- está entre la mejor producción de Connelly. En cuanto al dibujo, Brondo es un dotado al que le gustan los excesos, sus lectores ya lo conocen. El final de la historia deja abierta la puerta -de manera directa- a una continuación, que -por lo poco que pude ver en las redes- promete y mucho.

Casi al final del recorrido tenemos a Emilio Utrera, un artista y autoeditor que desde 2011 en adelante, cuando apareció con Barras, no para de dar sobradas muestras de su talento. Emilio viene con sus dos últimos hijos, P4triotas y La toma. Vamos por partes, P4triotas parte de la premisa de bajar la idea del ‘supersoldado’ a la realidad cotidiana, contando la historia de 4 superhéroes importados a la Argentina por el gobierno de turno que enfrentan una amenaza atómica. La violencia, el humor negro, la crítica política y social, se mezclan con las costumbres argentinas del día a día, para hacer de P4triotas un combo particular y potente, qué merece ser leído. Después, está La toma, la obra que apareció editada por primera vez en el número 113 de la extinta Fierro. La obra, ahora, fue re-editada por su autor, con nueva tapa e interiores en blanco y negro. La historia de tintes autobiográficos, cuenta cómo los trabajadores de una imprenta se organizan ante el intento de vaciamiento de la empresa por parte de los dueños. Humor, costumbrismo, luchas sociales, idiosincrasia argentina, demás está decir que La toma es un trabajo impresionante, de esos que en unos años va a aparecer entre las grandes obras de la Historieta Argentina.

Por último, ¡el autobombo! Quien esto escribe se convertió hace poco en editor de una antología de nombre Hora Tres. Un grueso volumen de 200 páginas -con tapa de Franco Viglino-. que reúne trabajos de varios autores, algunos de ellos de reconocida trayectoria -como Alfredo Grassi, Jorge Morhain, Gianni Dalfiume, Ernesto Melo, Laura Gulino y Edu Molina-, a los que se suman talentos de hoy -como Renzo Podestá, NN, Hernán Castellano y Fernando Brancaccio-. La revista-libro también incluye una larga autobiografía escrita en primera persona por José Muñoz -autor de Alak Sinner, Sophie, En el bar y Carlos Gardel-, además de algunas notas de investigación sobre la Historieta Argentina, escritas por Ricardo De Luca. También, hay ilustraciones de grandes artistas y amigos como Martha Barnes, Paula Andrade, Fátima Fuentes, Lea CaballeroKundo Krunch y más. Todo en un formato enorme y a un precio irrisorio. De alguna manera Hora Tres es hija de Zinerama, ya en ella también participa el fundador del blog, Roberto Barreiro. Para terminar, queda decir que en Dibujados vamos a compartir stand  con Emilio Utrera, algo que nos llena de orgullo.

Bueno, eso es todo, estén atentos porque antes que la semana termine el ‘bambino’ Schiavinato va a despacharse con otra nota de recomendaciones para el Dibujados. Recuerden asistir bien munidos de moneda corriente de curso legal, tanto para comprar historietas como para tomar una cerveza con amigos, ¿qué mejor plan para un fin de semana? ¡Nos vemos ahí!

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Entrevista: Rnz Podestá (y II)

El planeta se ha congelado y a tan helado destino solo han sobrevivido intactas tres cámaras de criogenización, en una de ellas se aloja un simpático hombre desnudo, en otra un triciclo y en la tercera un misterioso ser que huye dejando tras de sí un rastro de pompas de jabón. Tamaño escenario nos propone Icycle, juego online que nada tiene que ver con la segunda (y final) parte de la entrevista a Renzo Podestá. Ah, y si te quedaste en el tiempo, acá podés leer la primera parte.

  • Che, en cuanto a las herramientas de trabajo, ¿preferís las clásicas o las digitales?

Cada herramienta sirve para cada cosa. Imposible clavar un clavo con un sacacorcho, ¿no? Sin embargo mis herramientas “análogas” son apenas un par de lápices de grafito, un trío de estilógrafos (0.2, 0.3 y 0.8), algunas plumas que conseguí hace poco, pinceles número 4 y 6 y tinta china. Para todo lo demás, existe Photoshop. Ahora estoy queriendo volver a usar acuarelas y acrílicos. Las dejé de usar porque tuve demasiadas mudanzas, en relativamente poco tiempo. Pero de todas maneras estoy como des-oxidándome de a poco, así que voy a tardar de mostrar eso. Además, para aprender (o re-aprender) a manipular una herramienta necesitás algo de tiempo extra. Y yo siempre ando con los minutos contados. Sin ir más lejos, el otro día conseguí un set nuevo de pinceles para Photoshop, que me permitiría expandir un poco mi abanico de posibilidades, pero, no los puedo explotar al máximo debido a que tengo compromisos y entregas. No puedo estar las 24 horas del día dibujando. También tengo una editorial que atender. O quiero ver tele o beber o estar con mi novia.

  • En todos tus años de experiencia, ¿desarrollaste una fórmula para encarar el proceso creativo?

Depende si estoy dibujando un guión ajeno o si estoy haciendo algo mío. Pero digamos que tengo todo muy dividido entre lo que es freelance y mío. A lo freelance lo hago bajo un proceso fordista. Trabajo cierta cantidad de páginas, supongamos diez, por etapas: primero las boceto, luego dibujo el lápiz, después entinto (siempre entinto mis propios lápices)(de hecho, aborrezco mis lápices) y si las tengo que pintar, entonces las pinto. Todo por grupos. Fue la manera más rápida que encontré para cumplir con los plazos de entrega, así que cuando me preguntan “¿cuántas páginas dibujás por día?” no sé qué responder ya que saco páginas como si fuera una máquina de hacer chorizos.

De todas maneras eso es algo que hago hoy. Quizá mañana implemente otro método. Lo que sé a ciencia cierta es que no existe nada relacionado a la palabra fórmula. Cualquier cosa que te sirva está muy bien. Lo que no suma, resta. Así que lo que no te sirve, cambialo.

Con los proyectos personales es todo un poco más caótico y cambiante. Le presto muchísima atención al guión y la narrativa, aunque también me adapto según el proyecto. No guionizo El Aneurisma del Chico Punk de la misma manera que guionizo Dummy, por ejemplo. Es más, Dummy me cuesta muchísimo hacerla porque quiero darle otro uso a la voz en off, un recurso que siempre odié y que por H o por B nunca pude usar. Con El Aneurisma pasa lo opuesto: no tiene voz en off sino que se cuenta todo más “en tiempo real”, tiene la lógica de lo urgente y ir descubriendo la historia a medida que se va contando.

Sea como sea, es natural que un guión mío tenga 35 millones de re-escrituras. Especialmente, aquellos que no tienen una estética particular ni una forma de acercarse a nivel semántico. Hay tantas formas y elecciones que a veces te podés volver loco. Es lo bueno y lo enfermizo de hacer historietas. Jamás escribo nada de texto (quiero decir, no escribo los guiones como convencionalmente se hace) sino que planto directamente el “guión” desde el boceto de página, aprovechando que me conozco como dibujante. Eso a veces sirve, a veces no; a veces necesito sentarme a escribir todo un background, para usarlo como guía. El Aneurisma, por ejemplo, empezó de manera semi-automática, porque no buscaba otra cosa que contar la vida de cuatro adolescentes dándose tortazos. Hoy por hoy, la historia es tan grande, con tantos vericuetos y trasfondo, que sí o sí tengo que escribir cosas que probablemente jamás leamos impresas, pero que dotan de coherencia interna a toda la cuestión. Por eso me gusta mucho la pre-producción de las cosas, todo el desarrollo interno. Una vez que está encaminado, lo demás es fácil: disfrutar dibujando. Y cuando termino de dibujarlo, lo entrego, sale publicado y listo, me olvido de eso. Es más, ni siquiera vuelvo a releer mis cosas. Tengo la tendencia a detestar lo ya hecho. Para mí, las mejores cosas son las que están por salir. Tal vez por eso le doy tantas vueltas a mis proyectos, quizás los quiero retener un poco más antes de odiarlos para siempre.

Es más (no voy a decir nada novedoso), pero vamos: no hay nada mejor como cuando viene una idea por primera vez y empezás a investigar cómo aumentarla. Puedo estar meses enteros leyendo cosas relacionadas a una historia. Con Dummy estuve viendo documentales acerca de las pruebas atómicas de los 50´s y leyendo acerca de la creación de los muñecos de prueba, con todo lo que eso trae aparejado. Y es interesantísimo, porque hubo un momento en que las pruebas de seguridad de un auto se hacían con cadáveres. De ahí surgió la conexión con la historia en sí. Boiled tiene toda una lectura previa acerca del Unus Mundus, los agujeros de gusano, la física cuántica o la teoría de cuerdas, todo para justificar una historia donde lo grotesco y el absurdo son protagonistas. A veces todo ese material te sirve únicamente como fuego para cocinar el estofado. Y no es lo mismo cocinar un estofado a un fuego precario que cocinarlo a un fuego lento y tranquilo que vaya macerando los ingredientes. Sigue leyendo

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Entrevista: Rnz Podestá (galería)

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Entrevista: Rnz Podestá

En Enero del año que viene, nos juntamos con este querido compañero para preguntarle un poco, y otro poco también, sobre su obra, las cosas que anda haciendo y el shampoo que usa. La charla se dió en un ameno bar al que, lamentablemente, ninguno podrá volver a ingresar. Espero que disfruten de esta primera parte:

  • ¿Cuándo arrancaste a leer historietas?

Empecé a leer historietas incluso antes de que pudiera hablar o incluso leer correctamente. A los cuatro o cinco le entraba duro a las del Pato Donald, las Patoruzú o las Condorito. Lo usual a esa edad, ¿no? ¡Raro hubiera sido empezar a leer Persépolis!

También me acuerdo que mi abuela, me compraba todas las semanas una edición extraña de las historietas de Mazinger Z (digo extraña porque no tengo idea si eran las historietas oficiales o si eran esa clase de adaptaciones hechas por artistas no-japoneses… más o menos como pasaba en Columba con las adaptaciones de películas). Después mi viejo me compraba la colección Chiquilibros, que eran historietas per se sino historias rarísimas que tenían texto en la página impar y dibujos en la página par. Es más, recuerdo totalmente el librito Lautaro hecho por Oscar Capristo (detalle: qué loco que después de mucho tiempo Lautaro Capristo, el hijo, sea mi compañero en Dead Pop). Daría mi riñón por volver a tener alguno de esos libritos.

En fin, ya bordeando los diez u once años, mi familia se mudó a Puerto General San Martín (más o menos a 30 km al norte de Rosario) y no tenía mucho acceso a los comics. Ya había hecho el salto lógico hacia las historietas de Columba, las cuales canjeaba en un quiosquito hediondo todas las semanas. Y cada vez que viajaba a Rosario, le entraba de lleno a los tacos recopilatorios de Zinco. Todo Swamp Thing de Moore, Vigilante de Wolfman, Kupperberg y compañía, The Suicide Squad de Ostrander, La Sombra de Chaykin, etc. Ahora que lo pienso un poco, es tremendo que esa clase de material fuera conseguible siquiera. Después, claro, vinieron las ediciones de DC editados por Perfil, que era lo único que podía conseguir en el pueblo y, aunque no me gustaban mucho, al menos aprendía a ver cómo dibujaban otros… qué se yo, me quedaba absorto viendo cómo dibujaba Kevin Maguire, por ejemplo. ¡No podía dibujar esas expresiones con tan pocas líneas! Pero bueno, era lo que había, ni más ni menos.

De todas formas, mis preferidas eran las raras, las que no eran estrictamente superheroicas, en donde la moral iba y venía y no estaba del todo clara. Me gustaba Gilgamesh y su melancolía, demostrándote que vivir eternamente no es tan copado, como uno suponía. O Vigilante, que era un tipo que achuraba gente de noche y de día era juez. O El Escuadrón Suicida, compuesto por villanos que eran enviados al matadero permanentemente. O La Sombra con esa manía medio sórdida de hipnotizar mujeres… en fin, todas esas historietas son extrañas aún hoy, con toda esa moralina de medio pelo con la que insiste el mainstream yanqui. Son como perlitas perdidas. Y para bien o para mal definieron, al menos en parte, mi forma de pensar. Esto y los libros de Elige tu propia aventura, ja.

Más tarde en los noventa, se vino todo el rollo de Cazador, con el que flipé en colores. No tanto por las historias, que eran bastante tontas, pero sí por cómo eran dibujadas.

Confesión Número Uno: al principio copiaba a Mauro Cascioli, quien a su vez le robaba a Simon Bisley, a quien yo también le choreaba bastante. Ojo, no me da culpa ni vergüenza confesar esto, considero que esas historietas están muy bien cuando tenés doce o trece años. Y a esa edad está más que bien copiar (bah, en realidad está bien copiar en cualquier edad… no importa de dónde saques las cosas, lo importante es dónde te lleven, decía Jarmusch). Ahora bien, ya a nivel historietístico, si tenés treinta y cinco y te sigue gustando únicamente Cazador, realmente tenés que ponerte a pensar qué es de tu vida. Hay mucho más ahí afuera esperando romperte el cráneo.

Por eso mismo, ya de adolescente, cuando empecé a comprar comics furiosamente (convencido de que quería hacerlos), entraron en mi vida dos muchachos: por un lado Alberto Breccia y por el otro Dave McKean. Y ya nada fue como antes. Todo lo que tenía estipulado en mi cabezota se hizo percha, como resulta natural cuando se descubre a estos malandras. Y si estos dos habían vapuleado mi cráneo lo suficiente como para quedar baboso y en posición fetal en un rincón, vino Muñoz y me dio el tiro de gracia. A partir de ahí mi búsqueda me llevó a todos los rincones estéticos habidos y por haber. Y lo sigue haciendo. Sigue leyendo

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Boiled, de Renzo Podestá

La Red de Indra contiene el flujo espacio-tiempo. El Sindicato de Cartógrafos la mantiene, y por supuesto son todos unos hijos de puta. Ellos podrían haberte dejado tranquilamente muerto; pero no, te revivieron para que integres la División Yuggoth. Ahora, tenés que usar esas sanguijuelas en agua hirviendo, para evitar las ganas de comer carne humana.

Encima te mandaron a San Petersburgo, a 1932 exactamente, sin explicarte porqué. Sabés que los Zahíres acechan; vos tenés tu arma cargada.

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Boiled, de Renzo Podestá

Mientras Kirk! se encamina más y más a su edición definitiva en papel, tenemos la suerte y la satisfacción de poder tener entre nuestras filas a Renzo Podestá.Renzo pide ovación

Si te gusta la buena Historieta Argentina, suponemos que ya conocés sus trabajos. Desde aquellos lejanos y excepcionales, Jueves y (Bang)kok, hasta su última (y desquiciada) apuesta, El aneurisma del chico punk, Renzo es, hoy, una feliz realidad en nuestro medio.

Y si leíste algunas de sus obras, ya sabés cuál es su universo creativo: la fantasía, con un gusto por lo extraño, lo sobrenatural y las situaciones impredecibles, todo eso acompañado, por lo general, con grandes dosis de humor, violencia y cierto aire “Noir”. Renzo, en su faceta de artista integral, siempre presenta historias complejas, con hilos narrativos bien manejados y personajes atractivos. De la parte gráfica, casi que ni hace falta hablar, es un dibujante excepcional, de trazo fuerte y dinámico, con un plantado de página cambiante, siempre al servicio de la historia que se cuenta.

Luego de arduas negociaciones bilaterales con la República Socialista de Dead Pop, hogar editorial de Renzo, logramos que nos lo presten un rato, para que despliegue su magia con nosotros, acá en Kirk!

Están avisados, Boiled llega, y no hay como pararlo.

Muy pronto, en tu revista amiga.

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Reseñas: El aneurisma del chico punk, de Renzo Podestá

ACP_Vol1_tapa_lomo_contratpa_300dpi_CMYKFINAL_lowEl aneurisma del chico punk es la recopilación del webcomic homónimo, publicado en el blog de Renzo Podestá. En su formato digital, El aneurisma del chico punk (o ACP), se publicó entre Noviembre de 2011 y Junio de 2012, y apareció todos los martes. El libro impreso (tapas a color, interiores en blanco y negro, formato apaisado 23 x 15 cm.) es impecable y sus 228 páginas compilan los 8 capítulos que conforman el Volumen 1. La edición en papel está realizada por Dead Pop, en co-producción con Del Revés Ediciones.

Podestá, autor integral, nos cuenta la historia de Nolasco Guerra, No para los amigos.

El protagonista, junto a su hermana, Chica Sucia, y sus amigos okupas, Benito Lima y Ringo, se dedica a robar libros para sobrevivir, mientras pelea con otros grupos o trata de enganchar el amor de cierta secretaria… De una u otra manera (y por una u otra razón), Nolasco, se oculta bajo una máscara todo el tiempo, siempre al son del punk rock y hectolitros de cervezas de por medio…

Por supuesto, esta no es la historia infra-lumpen que promete, sino todo lo contrario. Un calamar gigante caído del cielo, un no-muerto que vuelve loca a la gente, ciertos viejos próceres de nuestra historia aún en funciones, un gato llamado Fibonacci que sabe mucho más que el lector, y una orgía caníbal entre vecinos de barrio, se conjugan en una ensalada que pondrá a Nolasco Guerra en medio de una batalla entre el más allá y el más acá. Sigue leyendo

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