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Nicolás Viglietti: Ficciones en la biblioteca infinita

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Viglietti un escritor sin descanso.

Nicolas Viglietti -apodado El Negro-, es uno de los nuevos guionistas en la escena de la historieta independiente. Prolífico y activo, sus guiones se han multiplicado por doquier desde el 2013 en adelante, cultivando géneros que se inscriben en lo fantástico, pasando por la ciencia ficción, el terror y el horror.

Desde Córdoba, impulsa la historieta desde Contamusa, además de colaborar de manera activa en Mitomante. Ambos sellos integran el colectivo Prendefuego, una alianza que congrega varios de los sellos autogestionados de la provincia.  Producto de esa actividad, han surgido trabajos como Heatlands, Family Curse y Birdman.

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo escribiste tu primera historia

“Nací a las seis de la tarde del 22 de enero de 1989 y tengo 28 años recién cumplidos al momento de escribir esto. La primera historia que recuerdo haber escrito fue un cuento de terror para la escuela primaria -si no le pifio, en cuarto grado-, sobre zombies. Escribí muchos cuentos cortísimos de terror durante mucho tiempo. En esa época, con mi hermana Mariela dibujábamos y escribíamos, pero cuando llegamos a los 12-13 años, ella decantó por el dibujo y yo por la escritura.”

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Las ediciones cartoneras

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“No tengo ninguna formación formal en historieta, la verdad es que fue muy caradura de mi parte haber empezado a escribir guiones. Hubo muchas cuestiones a nivel técnico que fui aprendiendo con colegas que se estaban formando más o menos conmigo -digo más o menos porque sigo siendo un autodidacta infame, je-. Aprendí un montón con Renzo Podestá, si bien nunca tomé clases con él, y otro montón con Ziul Mitomante.

A nivel de influencia autoral no podría marcar una obra o un autor que me haya definido, aunque los guionistas británicos fueron los que me rompieron el cráneo de pibe y hasta el día de hoy tiendo a eso. Moore, Morrison, Ennis y Ellis seguro que me marcaron. A nivel local, los Brecciame marcaron muchísimo a la hora de qué y cómo contar las cosas. También, Robin Wood y HGO me dieron la pauta con aventuras que te dejan rumiando y te llenan el corazón de emoción. De todas formas, creo que la historieta se nutre muchísimo de cualquier otro medio que involucre narrativa, por lo que no puedo dejar de citar a groso modo a Hanna-Barbera, con un repertorio amplísimo y lleno de recursos, también, Tex Avery y Chuck Jones, que segurísimo que me dejaron algo. Además, el cine de los Coen y de Lynch, hay de todo.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

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Heatlands, una obra interesante que da pie a un universo particular, y que tuvo críticas divididas.

“Tiene que ser Frikilogía, una gaceta de crítica y recomendación de animación, manga y animé que hacíamos con amigos de Venado Tuerto en Rosario. En su momento, escribía mucha reseña y crítica, pero tenía mis guiones cajoneados después de alguna que otra experiencia mala con dibujantes que pertenecían a un grupo de la red social deviantart. Ya me había deshecho de la idea de hacer historietas y me concentraba más en el cuento y la novela, de hecho estaba acopiando mucha fuerza en ese ambiente y vine con ese ímpetu a vivir a Córdoba.

Acá, conozco a Renzo Podestá, que me enseñó un montón no sólo del mundillo sino de cómo laburar a nivel autogestivo -él venía con más de una década laburando en el medio-. Empezando a dictar talleres de escritura creativa, conozco a Ziul Mitomante, que en esa época iba a los talleres de Renzo -dábamos clase en el mismo centro cultural-. Hablando de todo un poco, Ziul me pidió que le diera una mano con la revisión de algunos textos de su editorial autogestiva, Mitomante. Al mismo tiempo empezó a preguntarme si no conocía guionistas, o si no me animaba a guionizar algo para que él dibujara. Ahí empezó la verdadera batahola, porque tanto él como yo nos comprometimos con Heatlands, y ninguno de los dos tenía idea que el proyecto iba a ser tan grande y extenso en un primer momento. Aprendimos haciendo y publicando. En el medio hubo libros de narrativa, ediciones cartoneras -que hice en solitario-, y la publicación de mi primera novela, por parte de Dead Pop -la editorial de Damián Conelly y Renzo Podestá-.

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Anarkiskovich, la novela de Viglietti publicada por Dead Pop.

Desde entonces y hasta ahora, la cosa no hizo más que crecer, en cantidad de historias y aprendizajes. La verdad que tengo la suerte de tener al lado gente que siempre me brindó conocimiento y que, sobre todo, se animó a que redobláramos la apuesta sobre la obra y lo que se publica. Gracias a eso -y a lo culo inquieto que soy- terminó dándose Contamusa y el resto de los proyectos en los que estoy metido.”

Vos participaste de emprendimientos editoriales, como Deadpop, además de haber creado Contamusa y participar de Mitomante, ¿podés contar esas experiencias?

“Lo de Dead Pop se dio de forma tan orgánica que no me di cuenta que era parte del baile hasta que íbamos por el segundo tema. Cuando Dead Pop arrancó, muchos queríamos dar una mano y publicar. Renzo había leído una novela que yo venía laburando en blog, construida sobre diálogos, Anarkiskovich, que terminaron publicando con Damián. Mi compañera y mi cuñado terminaron haciendo la comunicación a nivel Córdoba -Dead Pop abarcaba geográficamente mucho terreno- y quedamos laburando en la editorial autogestiva más grande que se había visto en un buen tiempo. Hay una foto de una CBB, creo que del 2013, en la que hay un montón de autores, comunicadores, diseñadores y demás en el stand de Dead Pop. Eramos una banda y había mucha sinergia de proyectos.

logo_mitomante-1Con Dead Pop me puse a escribir otras obras -que no salieron por tiempos míos- y a curar una colección de relatos clásicos de terror ilustrados, que se llamaba Fosa común. Con ellos aprendí un montón de logística -feriábamos y distribuíamos una linda cantidad de material-, además de la producción de un libro en sí -el ISBN y la CAL, los diferentes formatos que una imprenta maneja y más-.

Con Mitomante tuve una colaboración errática pero casi permanente a nivel corrección. No recuerdo en qué año fue, pero desde que Ziul decidió darle un lavado de cara a su sello editorial e ir definiéndolo con más obras y producción, di la mano que podía, corrigiendo textos. Además, Ziul me manijeaba -y lo sigue haciendo- con las historias que surgen, sugiriendo ‘ésto lo podría dibujar tal’ o ‘esta historia la veo bien en este formato’, coeditamos juntos por ese mismo motivo.

contamusa-1Contamusa nace después de que Dead Pop deja de existir. Como autor-editor venía haciendo mis ediciones cartoneras de antologías de cuentos y textos de los blogs que manejaba en esa época, pero ya había probado el sabor de la imprenta con Dead Pop y con Mitomante, y quería apuntar a algo de mayor calibre. A eso se le suman las ganas de laburar más la narrativa ‘de género’, terror, ciencia ficción y fantasía, cosa que no estaba -ni está- canalizada formalmente en ninguna editorial cordobesa. Hay sellos independientes que coquetean con esos géneros, pero ninguno que se dedique abiertamente a eso. Para mí, lo más natural era ingresar en Mitomante, porque ya veníamos laburando en conjunto, pero Ziul me instó a que formara mi propia editorial, a él le interesaba cada vez menos editar narrativa y cada vez más dedicarse de lleno a la historieta. De ahí surge Contamusa, y de las ganas de editar un montón de libros aparte de mis obras, claro está.”

¿Cuáles son los motivos que llevan a la formación de Prendefuego y cómo funciona el grupo? ¿Qué objetivos tienen y cómo se coordinan para alcanzarlos?

prendefuego-1“El funcionamiento de Prendefuego es como la máquina del movimiento perpetuo, funciona, pero nadie sabe explicar bien cómo. Había varias personas rondando la escena local que, o bien tenían ganas de, o ya estaban laburando con Llanto de Mudo. Cabe aclarar que a nivel local la escena cordobesa tenía a Llanto de Mudo y a Dead Pop como las dos editoriales de historieta, y se acabó. Cuando falleció Diego Cortés, un montón de proyectos quedaron en el aire, y ahí fue cuando algunos de los autores que estaban con la polenta y el impulso de publicar decidieron asumir el rol de editores para que esos proyectos no quedasen cajoneados. Hernán González, editor de Buen Gusto, venía laburando con Llanto y cuando eso se frenó, creó su sello y para editar un montón de historieta. José Arizmendi venía con ganas de autoeditarse, la necesidad fue la excusa perfecta para formar Gatomadre. A Matías Zanetti le pasó otro tanto, tenía un libro para salir cuando Llanto se detuvo, por lo que decidió redoblar la apuesta y crear su sello, Holograma. Como aclaré más arriba, Contamusa devino de la necesidad de editar narrativa e historieta, y Mitomante, que ya venía montado en su tren, se sumó a la gestión de todos.

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Ultradeformer, de Pedro Mancini, una de las primeros libros publicados por el colectivo Prendefuego.

Prendefuego nace, ante todo, por necesidad. Si hubiésemos podido manejarnos sin necesidad de recurrir a otros, el colectivo probablemente tendría muchas menos funciones que las que tiene. En cierto sentido, agradezco que hayamos tenido que tendernos la mano mutuamente, porque los que empezaron siendo aliados estratégicos terminaron transformándose en excelentes amigos y personas. La adversidad nos juntó, no podíamos ni a patadas costear los viajes, la feria y distribuir los títulos en todos los puntos de venta posibles, pero si repartíamos la carga de laburo y los gastos, las energías se multiplicaban.
Además, de repente tenemos un círculo de confianza de editores amigos que están en el mismo brete, y cada uno aporta la información, el recurso o la mano que puede. Si tengo que explicar cómo funciona Prendefuego, no sabría ponerle un principio y un fin a la cosa, porque es un proceso unificado constante de propuestas y acciones que se encadenan. Buscamos ver qué podemos sumar a lo que cada uno dice. Si hay que ir a un evento, buscamos que el que vaya esté acompañado, aunque sea que se tome unos mates con alguien más. Si hay que repartir libros en puntos de venta, vemos quién puede pasar a dejarlos. Digamos que nos manejamos en un orden ‘need-to-solve’, o sea, cuando hay una necesidad o un problema, lo planteamos y resolvemos entre todos. No todos tenemos las mismas fortalezas, y la diversidad es lo que muchas veces nos ‘salva la vida’.”

Como escritor, además de guiones de historieta, tenés cuentos cortos y novelas, ¿te resulta fácil saltar de un ámbito a otro? ¿Sentís que en alguno de esos campos tenés más herramientas o te desenvolvés con más soltura que en otro? ¿Qué desafíos enfrentás cuando escribís un guion de historieta y cuáles cuando escribís un cuento o una novela?

“En todo el año pasado estuve escribiendo mucho guión de historieta y prácticamente no escribí literatura. Necesito de cierto ‘set and setting’ para laburar. No es lo mismo escribir un cuento o una novela, donde podés explayarte como se te canta, que un guión de historieta que, además de la historia, le tiene que decir al dibujante qué tiene que dibujar.

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Correo Expreso, de Viglietti y Retamar, una de las historias que integran la antología Family Curse.

Creo que la literatura es para perderse creando. Podés colgarte laburando en tus propias referencias y tus propios universos, pero siempre volviendo por el camino marcado para ir corrigiendo, sumando y restando lo que quieras contar. Además, al tener una transmisión de la historia mediante la palabra, podés darle un laburo mucho más difuso al lector que con una historieta. Siento que la historieta es mucho más eficiente a la hora de contar una historia, lo que querés contar le llega al lector de una forma más o menos similar a lo que querés decir desde el vamos. Es totalmente subjetivo, pero es como lo siento.

Los guiones son divertidísimos de escribir. No digo que escribir literatura sea aburrido, pero es otro tipo de viaje. Digamos que escribir literatura es más una meditación exteriorizada, y el guión es un diálogo. En el guión, una de las cosas que intento generar es que el contacto con el dibujante sea lo más interpretable posible y que también tenga el espacio para explayarse y generar su propia forma de laburo. Cuando en un cuento te nombro un personaje y te digo ‘era viejo y pecoso’ vos te lo imaginás como se te canta, y todas las versiones de ‘viejo y pecoso’ que se puedan imaginar están bien. En el guión, en cambio, con ‘es viejo y pecoso’, es el dibujante quien termina definiendo de qué se trata esa vejez y esas pecas.

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Tio Dan, de Viglietti y Gonzalez, otra de las historias que integran la antología Family Curse.

Creo que el desafío más grande a la hora de escribir cuentos o novelas es cerrar la historia. ¡Hay tanto que uno quiere contar! Desde detalles que no le importan a nadie hasta lo que sentiste oportuno narrar en el capítulo catorce simplemente porque pintó. El cuento y la novela tienen esa impronta de bosque en el que te podés perder fácil. Y el problema de eso es que la publicación va quedando cada vez más lejos.

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El segundo volumen de Heatlands, el tercer volumen y final está en preparación.

En cuanto al guión, creo que el desafío que enfrento cada vez que me siento a escribir, es pensar en la emoción que se quiere suscitar, y también aprender que la obra no te pertenece a vos, hay que abrazar lo que el dibujante hace con tus palabras y redoblar la apuesta a esa obra para seguir adelante. No miento si digo que Heatlands, por ejemplo, no es ni a patadas la obra que tenía pensada escribir. Pero, ¿qué obra termina siendo la misma al principio que al final?”

¿Podés contar un poco sobre tus obras como guionista: Heatlands, Family Curse y Birdman?

Heatlands es una de las ideas más viejas que tuve para una historieta. Siempre me gustó el posapocalipsis y siempre me gustaron los mundos fantásticos. Nació en una época muy cínica de mi vida y refleja perfectamente la falta de fe en la humanidad, que se troca en viaje fantástico y transmuta la tierra pelada y estéril en algo más. Si tengo que nombrar dos influencias de Heatlands, serían Viaje al centro de la tierra -con todo ese optimismo Welliano y lo efímero de las cosas- y Jurassic Park -puntualmente con la cita del personaje de Jeff Goldblum, ‘Life finds a way’, o sea, la vida encuentra su camino-.

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Family Curse, planeada a dúo entre Viglietti y Mitomante, junto a una plétora de artistas.

Family Curse es una de las cosas que más me gustan hacer y uno de los géneros que más me gusta laburar a nivel historieta. O mejor dicho, es la historieta que al Nicolás de 12 años le encantaría leer. El formato antológico tiene mucho heredado de un montón de obras de ficción en esa misma forma, The outer limits, The Twilight Zone, Night Gallery y Tales from the Crypt por nombrar algunos. También es un homenaje a Weird Tales, Eerie, Creepy, Doctor Mortis y tantísimas revistas pulp de terror y ciencia ficción dura de épocas que nos antecedieron.

Birdman es la prueba empírica de que Ziul Mitomante está clínicamente loco. La idea original y gran parte de los guiones -además de los dibujos- surgen de él, yo disfruto tirando propuestas en los diálogos, personajes y escenas. La máxima que tenemos con Ziul es que nos tenemos que cagar de risa escribiendo el guión para que funcione. Y hablando de funcionar, Birdman generó un estallido de spin-offs inesperados que, por el momento, cuentan entre sus autores a José Arizmendi y Feru Icchi, Fer Calvi y Nicolás Lepka. Hay muchos autores amigos que están contentísimos con la obra y les divierte la idea de meter su propio mutante infeliz en ese universo. Birdman es el patio al que estamos invitando a jugar a quien quiera, con lo que quiera, de la forma que quiera.”

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Birdman, el puntapié inicial para un universo colaborativo y lúdico.

En la actualidad, ¿cómo es panorama de la historieta independiente en Córboba?

“Creo que prometedor se queda chico, aunque tengo que advertir que soy un optimista insufrible. Dicho eso, creo que hay algunos aciertos desde los gestores culturales de la escena local, generando eventos que son puntos de reunión para los que rondamos o generamos el medio, como ser Docta Comics, Subte -en el marco de la Feria del Libro- o Ilustrópolis. Este año se viene muy prometedor, ya que los eventos vuelven con más convocatoria y ganas de enlazar más con ‘el ciudadano de a pie’, abrir la cancha y que no seamos siempre los mismos veinte tomando mate y hablando al pedo. A nivel editorial, tenemos a Le Noise, Atmósfera y los cinco sellos que integramos PrendefuegoHolograma, Gatomadre, Buen Gusto, Mitomante y Contamusa-. Además, tenemos actores independientes como el trío de autores que conforma Culiau! En Córdoba, la publicación autogestiva es muy prolífica, pero ésta es la primera vez en años que hay una diversidad tan grande en cantidad de personas involucradas en la escena local.”

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Niño Negro es la última novela publicada por Viglietti.

¿Cuáles son tus planes para el 2017 en el terreno de la historieta?
“Si todo sale bien y ningún planeta colisiona contra la tierra, éste año tiene que salir Family Curse 2, Orchid -una novela gráfica que estamos haciendo con Kundo Krunch-, y unos cuantos capítulos de Birdman -la cual veremos finalizada este año, idealmente-. Se empezará a dibujar el volumen final de Heatlands y muchas otras historias que no puedo confirmar todavía porque falta que se cierren.

A nivel editorial, Contamusa tiene asegurada una antología innominada para fin de año o principios de 2018, de los autores Cezary Novek y Joaquín Silva, una edición integral de una obra plurinarrativa llamada El Cartero, de los autores Manu Amagi y Lele Lou, y Mundus -una historieta que fue publicada por primera vez en Viñeta 1-, de Mauro Mantella y Mauro Lirussi.

Hay muchos otros libros y proyectos, pero ésos son los confirmados hasta ahora. ¡Muchísimas gracias por esta entrevista!”

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NUEVAS PUBLICACIONES INDEPENDIENTES – PARTE TRES

Ayer, revisábamos las novedades que Rabdomantes, Le Noise y Purple Books tienen listas para la Crack Bang Boom, la convención que empieza mañana. Hoy, continuamos con más reseñas. ¡Manos a la obra!

540502_102423906565736_912159572_nArrancamos con las chicas de Gutter Glitter, el sello dirigido por Paula Andrade y Lucila Quintana, que vienen con dos novedades: Sereno y Amsterdam. Vayamos por partes.

El punto de referencia más cercano que tenemos de Luciano Vecchio es Real Clohe un tomo unitario editado por Ivrea allá lejos y hace tiempo. Sin embargo, el buen hacer de su arte lo llevó como artista freelance a trabajar para el mercado americano en DC y Marvel. Por fin, hace algunos años, se unió al colectivo Tótem, para serializar su primera obra integral, Sereno, a razón de una páginaSereno Tapa por semana. Cuando por fin, Paula Andrade, también se sumó a Tótem, y comenzó a producir Amnistía, su nuevo cómic, todo lo demás era cuestión de tiempo. Un artista y un editor se miraban frente a frente.

Sereno es un superhéroe atípico, cuyos poderes están relacionados con la luz, lo que le da una llamativa carga espiritual. No vamos a contar los pormenores de la historia, pues vamos a dejar que los lectores la descubran. Pero si vamos a afirmar que es sólida, está bien contada, y se sustenta en diálogos inteligentes. El dibujo es moderno y dinámico. El uso del color impacta por su contundencia.  Son 108 páginas en formato cómic, 17 x 26 cm, a buen precio para ser a color, 240 pesos. Es uno de esos libros que hay que tener. ¡Están avisados!

Además, Paula Andrade, pasó una estancia larga en Europa, de esta experiencia se trajo consigo un fanzine -que no mini cómic- de nombre Amsterdam. El hecho destacable es que fue impreso en Papel EOS, usando una AmsterdamRisograph, o sea una duplicadora digital -un mimeógrafo moderno-, que permite imprimir a dos tintas, dando terminaciones de alta calidad. El fanzine resume algunas de las experiencias que Paula vivió en los meses que pasó en el viejo mundo, pasado por un tamiz místico y espiritual. El dibujo es majestuoso. Con tapa a dos colores, e interiores en blanco y negro, el formato de la revista es apaisado, cercano al A5 -21 x 15 cm-. El precio es alto, pero lo vale. Sólo hay 20 copias en Argentina, y 30 en todo el mundo. Ya reservé el mío.

Ahora volvemos a la República Separatista de Córdoba, para visitar a Mitomante, sello editor homónimo de su autor, Ziul Mitomante, y que integra el colectivo Prendefuego. Aún no tuve la oportunidad de encontrame con Ziul, pero nuestro trato en Facebook es de lo más cordial. Antes de ir con las novedades, tengo pendiente una reseña producto de cierta pólemica que nació en el blog de Andrés Accorsi, a razón de Heatlands, el libro de El Negro Viglietti y Ziul Mitomante.

Heatlands_1_ver4_curvas01Compré el libro en el último Dibujados, pero descansó en la biblioteca hasta la semana pasada. Lo interesante es que tenía cosas pendientes que hacer en el momento en que empecé a hojearlo, y todo lo demás debió esperar hasta que lo terminé de leer. Algo que no me pasaba hace rato. La historia de Viglietti desarrolla un mundo post-apocalíptico, el cual se nos muestra por pantallazos, en capítulos unitarios donde los escritos fragmentarios de Arne Saknussen ofician  de prólogo. La combinación de prosa e historieta, logra un balance peculiar pero efectivo. Es resumen, Heatlands está bien escrito. Con respecto al dibujo -que fue lo que generó la polémica-, Ziul tiene no pocos puntos de contacto con el primer Max Cachimba -el de Rompecabezas, con Pablo De Santis-. La elección estética es polémica, pero contribuye en más de una manera a esa sensación de extrañeza que provoca el universo desolado de Heatlands. Hay cosas que se pueden mejorar, es cierto. Y hay algo para corregir sí o sí, los grisados. El Moiré es un atentado a la lectura. Con sus falencias y todo, es una obra a seguir. Ya veremos que nos depara la segunda parte de la historia, actualmente en preparación. Son 72 páginas, en formato 17 x 24 cm., a buen precio.

Saldada la deuda vamos con algunas de las novedades que Prendefuego tiene preparadas para esta CBB:

El Enorme Pequeño JUAN CalviEl enorme pequeño Juan, es un fanzine totalmente a color de Fernando Calvi -Sí, el de Bruno Helmet, señora, y el de Altavista, también, y no se vaya a olvidar de Megaman ni de Lo blanco del Ojo-. La sinopsis lo define como “un viaje psicotrópico de pequeñez y cuatricromía fantástica”. Son 16 páginas a color, en formato A5 -15 x 21 cm.-, por un precio de 40 pesos. Yo quiero uno.

OsckOsck, lleva guión de Ziul Mitomante y arte de Emilio Spertino, y su sinopsis nos pone en situación: “Una ciudad ennegrecida por la muerte y la desolación en una noche eterna que parece no tener fin, una misteriosa máquina de luz es reparada mientras ocurre el último duelo a muerte entre los hombres y lo que yace afuera de tu patio ahora mismo”. En sí, hay que ver de qué se trata, pero el dibujo me llama la atención.

Prototipo 05 allY la última de hoy se viene desde La Feliz, o sea, Mar del Plata. De los pagos del polémico Juan Carlos Quattordio -y su Judas Riff– y el escatológico Gustavo Sala -y su Mar Negro-, ahora tenemos al, amigo Kundo Krunch, con el segundo capítulo y final de Prototipo 05. Esto es ciencia ficción post-apocalíptica, de esa que la Escuela Argentina de Historieta supo cultivar en los 80 y 90. La sinopsis no dice que “la misión para entregar el Prototipo 05 a las fuerzas de la resistencia está en peligro, los humanos descubren que no son los únicos organismos vivos en la nueva Tierra. ¿Es ésto una casualidad o todo forma parte de un plan maestro perfectamente orquestado?”. Kundo tiene una línea limpia que juega con el contraste, y propone ante todo una historia con mucha acción. La revista tiene 40 páginas, con tapas color e interiores en blanco y negro, a tan solo 35 pesos. ¡Dame una!

Y eso es todo por hoy, mañana la tercera parte… ¡Nos vemos!

 

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