Reseñas: ¡Marc! de Osvaldo Lamborghini y Gustavo Trigo, Puente Aéreo ediciones

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La presente edición de ¡Marc! es hija de la frustración. Primero, porque se trata de una obra inconclusa, segundo, porque esta es la primera edición nacional que recopila el material. Más de Cuarenta años pasaron desde la publicación original de la obra (en “Top Maxi Historietas”), y recién ahora, gracias al esfuerzo de una editorial independiente de Mar del Plata, tenemos reunidas en un único volumen las desventuras de este bon vivant inventado por Lamborghini y Trigo. Mientras tanto, el Eternauta sigue acumulando reediciones…

La obra

Marcel Leglaisse-Nehergang es alcohólico, sádico, inteligente, encantador, considerado por muchos como un auténtico desastre natural (ala hurracán Katrina). La serie lo tiene como Jefe del Grupo de Asesores de una agencia “supranacional”, y sus muchas aventuras para tratar de dar caza a Maurizius, el jefe de una organización criminal clandestina que opera a nivel mundial.

¡Marc!, tiene varias virtudes: es una historia irreverente e inesperada, que plantea territorios poco recorridos por la historieta mundial. El sadismo constante, que trasmite la idea de que todo es una gran broma, es complementado con grandes pinceladas de humor negro. El tono folletinezco está muy bien logrado. Tanto Lamborghini como Trigo (entregando uno de sus mejores trabajos, rozando la caricatura, rozando la grandeza), parecen haberse divertido muchísimo con el material…

Amén de la calidad de los textos de Lamborghini y los dibujos de Trigo, la serie es caprichosa y arbitraria, como si fuese un improvisado chiste entre amigos. Por ejemplo, en el capítulo 8 (¡Tiene novia, tiene novia!), aparece Blanche Edelmire Houi, la contraparte femenina de Marc. Blanche, es aún más sádica que nuestro héroe, casi demasiado, tanto que hasta Marc le tiene miedo. Ahí, hay un quiebre en la historia, y por un par de capítulos los autores exploran la relación de la pareja recién formada, dejando por completo de lado la trama de espionaje internacional…

Los autores

1148360_680134372015601_263491476_nGustavo Trigo (1940 – 1999) comenzó su carrera en 1958, en Editorial Columba. Allí trabajó junto a Robin Wood (en Jackaroe y Ted Marlow) y José Luis Arévalo (en Gente de Blanco, con el seudónimo de Marcos Adán). En 1971, comienza a publicar ¡Marc! en el N°1 de TOP Maxi-historietas. También colabora con Oesterheld en Billiken, con Sargento Kirk, y en Noticias, con la inconclusa La guerra de los Antartes.

Desfila por varias editoriales en los años posteriores, trabajando con Guillermo Saccomano, Alberto Ongaro, Ray Collins, Carlos Trillo y Gustavo Amézaga. Conocido por propios y extraños como “El negro Trigo”, fue autor de fráses célebres como “Una historieta por noche.“, “Hago historietas por la guita.” o “La historieta no es arte.“.

Osvaldo Lamborghini (1940 – 1985) fue uno de los escritores más viscerales de la Argentina, y tal vez el mejor.  Su leyenda comienza con la publicación de “El Fiord” en 1969, el libro se conseguía en una única librería de calle Corrientes y la venta la hacía el propio autor (todo esto, claro, con la más absoluta discreción).

De obra escasa, pero contundente, en 1973 publicó “Sebregondi retrocede” un largo poema acerca del Marqués de Sebregondi (una encarnación de Witold Gombrowiczl, según informó el propio Lamborghini) y en 1980 “Poemas” donde se recopilaban sus trabajos en revistas clandestinas y samizdats.

Como muchos literatos de la época, escribió historietas para Cielosur Editora y Ediciones Records, entre otras. A diferencia de sus coetáneos, tuvo la valentía (o desfachatez) de firmar con su nombre. Su entrada al mundo de las viñetas fue, justamente, con ¡Marc!.

Vivió sus últimos años de vida en Barcelona, en reclusión absoluta, donde pergenió una enorme cantidad de textos: tres novelas, la última interrumpida, y un voluminoso dossier de notas y relatos adventicios; además de los siete tomos del Teatro Proletario de Cámara, una experiencia poética-narrativa-gráfica en la que trabajaba al morir.

La edición

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Como dije, esta edición viene a saldar una deuda pendiente en el panorama editorial argentino y es un gran felicidad que, finalmente, alguien haya tenido los huevos para hacerla. Lejos del apoyo de una casa editorial, o del Gobierno de turno, los chicos de Puente Aéreo salen a la cancha con el respaldo de su propio trabajo y el entusiasmo de ofrecer algo que sale del lugar común en que está estancado el mercado actual de historietas clásicas.

Lamentablemente, el producto final recuerda más a la Biblioteca Clarín que a una cuidada producción independiente. El primer error está en la decisión de reducir el formato original de 20 x 28 a 15,5 x 21, que hace que los dibujos de Trigo no se aprecien en su completa dimensión. Tampoco ayuda que el trabajo de restauración gráfica, por que no lo hubo: las líneas se pierden, las tramas mal definidas y confusas que generan moire, un desastre. Sin contar el cambio innecesario de formato para los últimos capítulos. Pero, a veces, sólo con la buena voluntad no alcanza.

Conclusión

No es difícil reseñar una obra imperfecta. ¡Marc! la historieta y ¡Marc! de Puente Aéreo tienen cualidades muy buenas, un soplo de aire fresco entre tanto refrito nostálgico y, créanme, desearía poder quedarme solamente con esos detalles. Pero no podemos negar que la historia es un gran coitus interruptus; y, desde el punto de vista del producto, parece como si estuviéramos viendo la fotocopia de una mejor edición.

En resumen: ¿hay que salir a buscar esta historia? Sí, a pesar de sus defectos, ¡Marc! es un intento por empatar el marcador y devolvernos una obra que debería haberse recuperado hace mucho tiempo atrás. ¿O acaso quieren volver a leer la edición vintage, coloreada y con efectos 3D del Eternauta?

Se plantea una pregunta: ahora que ya cumplimos con esto, ¿puede alguien rescatar al Trigo de Mabel, con Ongaro, la saga de Caín, con Saccomano, La polaca, con arte integral?

Gracias.

Enlaces externos

El Fiord (y análisis)

Curiosa reseña de las historietas escritas por Lamborghini. “Curiosa” porque el redactor, Regiani, afirma no haber leído ninguna. Un groso.

Si dudas, todavía, en comprarte el librito, podés leer el primer capítulo acá. Aclaramos que es el scaneo y retoque digital lo hicimos nosotros mismos y no refleja el arte final de la edición de Puento Aéreo.

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